Es muy bien sabido que el inglés se ha convertido en la lengua internacional: los congresos de la ONU se celebran en inglés, la música se canta en inglés y muchas películas se estrenan en inglés antes que en cualquier otro idioma. Así pues, es inevitable que llegue algún préstamo que otro. Esto, a diferencia de lo que afirma según qué discurso alarmista, no supone ningún peligro existencial, pues la frase "Le dio 'like' a su foto" está, sin duda alguna, en castellano.
Por otro lado, y tal como he afirmado al inicio del texto, ninguna lengua es pura. Dudo mucho que, cuando los ingleses en América llamaron "el lagarto" a esa especie de cocodrilo extraña, la gente tuviese miedo de que el español fuera a reemplazar al inglés. Y, en cambio, cuando los españoles quisieron tomar prestado el derivado inglés "alligator" para designar el mismo reptil, dudo que se quejase alguien.
Esto no se queda ahí: también hemos de tener en cuenta que, tanto para ingleses como para españoles, el aligátor era un animal nuevo, un concepto novedoso. Y es que los préstamos sirven para eso, para designar algo que antes, simplemente, no existía. Es verdad que se pueden sustituir por expresiones en castellano, pero suelen ser excesivamente farragosas. ¿Quién diría "realizador de transmisiones en directo" pudiendo decir "streamer"?
La lengua es como un ser vivo y evoluciona como tal. Los idiomas nunca han sido, y jamás serán, puros del todo. Entonces ¿por qué molestarse en mantener una exagerada corrección léxica en vez de fascinarse por cómo la forma en la que hablamos cambia cada día?



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